miércoles, 2 de abril de 2014
Heleci en abril.
Hace muchos años, en Villefer, le entregaba dos cd´s de mis trabajos musicales a Arturo Sosa, el venía con dos estudiantes que ahora son increíbles fotógrafos, la memoria lo olvidó porque el día era gris y yo era un joven anarquista al que los lunes y los viernes le eran indiferentes y suicidas.
Por el facebook conversaba con ella y miraba sus trabajos de fotografía en España, apareció por estas ruinas y se me ocurrió llamarla, hoy llegó coincidiendo con un abril que nace y fue un poco intimidante ponerla en el banquillo inquisitorio de la fotografía, a ella, alguien que sabe hacer fotos.
Por supuesto, que como fotógrafa completa que és, ya traía su colección de frases y excusas… soy… como dice Arturo Sosa "Duracel" y de inmediato comenzó a posar con toda la naturalidad del mundo.
Hablamos de casi todo y fue como si hubiéramos sido cómplices en un pasado lejano de robar mangos, romper ventanas y fabricar hondas, de risa limpia y corazón inmenso, esta fabricante de amistades y solidaridad me dejó ya el color fugaz de su breve visita y abrazo.
Ya para irse y con la certeza que la volveré a ver sólo por el facebook en su andanzas por el mundo, sus palabras me conectaron con la primera vez que la miré, fue frente a Villefer, le entregaba dos cd's a Arturo Sosa y ella venía con él, de ese punto acá, decidimos continuar la amistad que se quedó truncada y ganosa de crecer.
Un honor para mi.
martes, 1 de abril de 2014
Los idus de marzo
Se fue Marzo, para los Romanos era un mes de cuidado, Julio César no le prestó atención a los signos y acabó apuñalado a los pies de la estatua de Pompeyo. Ocho meses ya de mi operación, hoy le dije a mi hijo pequeño que fuera valiente, hay que pagar la cuenta de los dulces dónde el dentista.
domingo, 30 de marzo de 2014
sábado, 29 de marzo de 2014
Delmer Membreño, en el oficio del cíclope.
En el Aeropuerto de la Guardia, en New York, el oficial de migración sacó de mi equipaje un libro con fotos de Delmer Membreño, lo hojeó en silencio mientras yo esperaba que me regresaran a Honduras y me convirtiera en el primer hondureño que fue hasta la gran manzana a desayunar y luego lo convidaron a volver a su país .
El oficial miró las fotos y me lo devolvió diciendo "great pictures ... where they sell it?". Recuerdo que al igual que el poeta Fabricio Estrada y muchos cronistas de la imagen, Delmer capturaba los dolorosos días que siguieron al 28 de junio, de molotera en molotera y de escaramuza en escaramuza, los brillos de su cámara captaban lo que desesperadamente querían tapar.
Testigo y víctima de una época terrible de la historia nacional, este fotoperiodista ha capturado sus colores y protagonistas. Desde los barrios miserables de Tegucigalpa, hasta los verdes y sangrientos campos del Bajo Aguan, sus ojos han estado al pie de las imágenes.
Esta tarde hablamos largo y expuesto de objetivos, de reveladores, de exposímetros, de truhanes y de apóstoles de este oficio que ya no puede definirse ni tiene fronteras definibles. Lo puse bajo las luces de los interrogatorios y capturé algo de su esencia gráfica.
jueves, 27 de marzo de 2014
Quirófano 3
Esta sesión de fotos la tomé meses antes de mi operación, era bastante incómodo ir al hospital con un tumor en la cara y percibir las miradas de los médicos y las ganas de preguntar porque andaba semejante maldición en el rostro. Todavía hoy, no comprendo como llegué a ese extremo de la soga, y después de las 11 horas de quirófano el 21 de agosto del 2013 y los 21 días que pasé en esa habitación, no entiendo como entré en ese laberinto y mucho menos las circunstancias por las que salí con vida de él.
La ayuda era tan lejana que casi me había dado por vencido y naufragado. Mirando televisión el fin de semana observaba a Cherefant de canal en canal pidiendo dinero para su fundación, recuerdo lo antitético que me trató, lo miserable de su trato médico que llegó hasta el grado de ni siquiera examinarme, cómo trató mi padecer de una manera banal y estúpida, y como me tuve que calar su númerito morboso de la música clásica y su atestada clínica llena hasta el topete de cuadros y de cucarachas corriendo entre ellos; la primera vez que llegué a ese lugar, me asombró la cantidad de pacientes, pero los despacha con una velocidad de tienda de comida rápida.
Cometiendo un exceso, como canta Sabina, me mandó para la calle con el número de un payaso que vende prótesis como bultos de ropa usada y la frase de competencia de carnicería:"yo he extirpado cosas más grandes que esa", todavía estoy a la espera que el vendedor de prótesis me devuelva la llamada que me prometió.
Me temblaba la mano cuando los presentadores habilitaban el teléfono para llamar y ponerlo en aprietos. Me pregunto para qué necesita una fundación, aunque es estúpido que me den la respuesta.
De todas formas estamos en Honduras, nadie se prestigia, ni se desprestigia, hoy anda huyendo el ex-director del Seguro, mañana le harán una estatua ecuestre, de todas maneras mi alma no puede con las gracias; a la Dra. Palou, a la Dra. Rutilia Calderón, al Dr. Luis Gonzáles, a la Dra. Ochoa, al Dr. Fúnez, a las enfermeras que no se sus nombres, a los malditos pastores que llegan a torturar a los pacientes los domingos; seguro van a arder en el infierno, a la doctora norteamericana que tomó mi mano y me convidó a orar, a los médicos de la brigada de Estados Unidos que no sé sus nombres y sobre todo a mi esposa, que jamás se separó de mi lado y que sentada sobre el piso esperó la eternidad para verme salir vivo o muerto.
Cada vez que abrazo a mis hijos, nombro en mi mente sus nombres, por ellos estoy aquí, nada más que por ellos.
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