sábado, 4 de marzo de 2017

En la potra también juega el ofendido.

Cuando el régimen dice que Honduras está cambiando, no deja de tener razón, hay una cólera en la gente, hay una furia contenida que es directamente proporcional a los guaruras con los que andan los funcionarios y exfuncionarios de la gobernanza cachureca.

Este ex-alcalde, que construyó una ciudad idílica en la programación de Canal 5, que derrochó océanos de dineros municipales en su imagen, que, al igual que Ricardo Alvarez, convirtió el progreso de una ciudad en la trampa de un eslogan vacío, que hizo fracasar todo el casco histórico de una ciudad que a pesar de su pobreza guardaba cierto encanto; que la convirtió en una metrópoli de bulto y agachón... no le gusta que lo señalen.

Y es que la impunidad que goza del beneplácito de los organismos de poder no puede controlar la libertad del grito, ni la cólera del ofendido, las matemáticas de la casualidad los acosan en cada momento, la gente, la nada, los ceros a la izquierda ya no se quedan callados, ya no los atemorizan los tilosos guaruras, ni las cachas camiseadas.

Hay ganas de gritar la verdad, sin elegancia, sin recato, como se grita en el barrio, como grita la parturienta, como se debe gritar.

viernes, 24 de febrero de 2017

viernes, 10 de febrero de 2017

Cortés en Febrero, tiempo de lluvia avisando


Apunté mi cámara hacia la tormenta y una gran masa oscura venía por nosotros. Pensé en ese muelle cuando recogía a mi madre un par de días después porque a mi padre lo habían atropellado un automóvil. Al final del día no era cierto, estaba golpeado, pero lo del atropellamiento era una mentira. Lo saqué una vez más de emergencia, y durante todo el camino no hablé nada, ni le pregunté por cosa alguna.

A mi memoria vino aquel relato que cuando se casaron, caminaron desde la iglesia hasta el barrio, el, flaco y desgarbado, y mi madre de blanco, llena de aire y juventud. Nunca entenderé, ni encontraré donde está ese punto de inflexión donde comenzaron a odiarse. Más de 50 años han pasado después de esa caminata, todos nosotros hemos sido contaminados de ese odio y llevamos una soledad en el alma que no se puede desclasificar. Al final mi padre es como esa tormenta, nunca sabré quién es el en realidad, ni que fue lo que lo jodió y lo hundió, y por qué trató de arrastrarnos a su negrura.

Trato de buscar una risa en la memoria, y sólo esta su cara de piedra y sus nubes de tormenta.