jueves, 9 de abril de 2015
martes, 7 de abril de 2015
Gladiz Lanza y lo que los conejos de la Caja China no dejan leer.
La condena a Gladiz Lanza, esconde una lectura feroz del sistema que entre los conejos que saltan de la caja china para distraer la opinión publica es difícil de leer, pero, para los que saben sortear los laberintos de la distracción, es claro que denunciar el acoso y la violencia hacia las mujeres sale más caro que callarlo y ser cómplice. Generalmente no nos importa el tema porque no nos afecta, el asunto del acoso sexual es una chisme para contar con una cerveza en la mano, está enmarcado en el anecdotario de la pulpería y es motivo de chanza para los miran la vida al estilo beatnik.
Pero, que pasa cuando involucra a nuestra hermana, a nuestra esposa, a nuestra hija, a nuestra madre, seguramente, el paisaje pasará de diáfano y claro a una multiplicidad caótica de remolinos a lo Van Gogh, ni hablar del laberinto infinito de los tribunales donde las esquinas y los ángulos tienen òrdenes de proteger al minotauro, de tapar el rastro del funcionario, de limpiar con miles de legajos legales el rostro de aquellos que detentan el escritorio y su poder para cocinar como el Toro de Falaris a quién no se someta el estado normal de las cosas, ese estado donde la mujer es asesinada, ninguneada, violentada y privada de todo lo que no sea el papel de madre, amante y relleno de boleros.
Seguiremos pasando de largo, la temática no es importante, hay bastante circo, y en la duela, hay suficientes payasos y baleadas para perder el hilo de las cosas, de la justicia y de la realidad, hasta que esta, un día se da vuelta y nos hinca los dientes, entonces y sólo entonces, cuando nuestra hija, hermana y esposa nos cuenta que el funcionario de medio pelo le pidió algo que no estaba en el currículum, nos damos cuenta que el espanto era real y que gente como Gladiz Lanza estaban en lo cierto.
lunes, 6 de abril de 2015
Don Marco, ida y regreso del Magnificat de Bach a la Navidad sin Ti del Buki Mayor.
Cuando algunos hablan de Marco Coello, no pueden ocultar la urdimbre del rencor, cuando yo me acuerdo de él, siempre viene a mi la tempestad de la risa y el garabato de la locura, no sé si de joven fue como en los últimos años, pero en ese tiempo en que me tocó trabajar con él, no puedo más que recordar luces brillantes e indecoros asombrosos.
En dos ocasiones trabajé con él, y la última fue cuando yo era parte del la Orquesta del Titanic, cuando Multimedia se hundía, cuando la vaca ya no daba más leche y nos miraba con piedad como respuesta a las prestaciones y parecìa decirnos como en el Ulises de Joyce "...si más hubiera, ante tus pies lo pusiera". En ese entonces, Multimedia era la isla a la que llegaban los naúfragos de otras agencias, hombres infusos (porque sólo hombres aceptaba) que soñaban un parlamento más allá de las cuatro palabras que Eva Perón dijo alguna vez en una obra "La mesa está servida", pero don Marcos tenía su método, el cual carecìa de aristas, que iba y venía a sus anchas por toda la percepción para enojo de Willian Blake y sus bodas del cielo y el infierno.
Y el método del publicista era el caos, la frase a lo Groucho, la ocurrencia pendeja, el pavo real cruzando frente a la cámara de Buñuel, recuerdo claramente el segundo día en su empresa, me llamó a su oficina junto a Leonel Obando, Rubén Izaguirre, Moisés Godoy y un musculoso creativo llamado Zippio, solemnemente me dijo que dejara ese stándar americano de presentarle una sola idea al cliente, que en Multimedia, se revolucionaba todos los días brindándole al cliente muchas ideas, al día siguiente, el poeta de los excesos, pasó lista de los bocetos a presentar a Banco Capital y en una pizarra apuntó: Leonel Obando 15 bocetos, Rubén Izaguirre 20 bocetos, Yeco 25 bocetos, Zippio 9 bocetos, lo que desencadenó una andanada de reproches al creativo fisicoculturista y su posterior degradación a la infantería de los diseñadores.
Hoy me encontré esta foto, donde aparece joven y con pelo, y con él, los que puedo reconocer, Mauro Alcides, y creo, Josefina Pérez, a mi memoria vinieron los años que trabajé en ese lugar lleno de fantasmas y en especial aquella ocasión en que un diseñador le gritó: Culero, y él, con su extraña elegancia que podía pasar del Magnificat de Bach a la Navidad sin Ti del Buki Mayor, responderle:"...mannn estas pasado de moda, hace 40 años que esa palabra dejó de ser un insulto".
sábado, 4 de abril de 2015
Aguirre
Imagen de la obra Aguirre del escritor y dramaturgo Tito Estrada, dirijida por Karen Matute en el Teatro Taller Tegucigalpa, en la gráfica dos grandes actores nacionales, Hermes Zelaya (de pie) y Tito Estrada.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






