miércoles, 11 de junio de 2014

El lugar donde los muertos enseñan


En el transcurso de un trabajo de fotografía para la UNAH, llegamos a este lugar donde los muertos dan cátedra, el acceso fue difícil y se tuvieron que obtener varios permisos, finalmente logramos documentar toda una clase de anatomía y logré imágenes inquietantes de un mundo donde lo espiritual es tan finito como los tejidos que abre el bisturí. NO hay lugar para lo divino, y la muerte es una eterna desconexión.

Ellos van a pasar...


Así dijo esa noche el economista don Toribio Aguilera, al referirse a la pretensión de las universidades privadas de quitarle la rectoría de la educación superior a la UNAH. Y lo que buscan, no es mejorar la educación.., afirmó don Toribio. Ellos quieren hincarle el diente al presupuesto que la UNAH recibe. Aquí, discutiendo con Claudio Ramas en una reunión del Consejo Superior Universitario que me tocó cubrir a petición de la SEDI.


Roberto Chico, el hacedor de música.



La primera vez que miré a Roberto, fue en los días de universidad, estaba tocando una guitarra que tenía una calcomanía de los Marine Corps. Como siempre me ha incomodado ver en los instrumentos calcomanías, sean estas de I Love Jesus o de los Marines lo primero que me vino a la cabeza fue la pregunta de como alguien le podía poner una calcomanía a una guitarra, de todas maneras, desde el primer instante me capturó con su sonido y técnica, se me olvido la infame pegatina, y desde ese día tuve el honor de su amistad y la admiración por su inmenso talento.

Roberto es un monstruo de la música, un inagotable vaso lleno de canciones y con el tiempo me he dado cuenta que ese número inmenso de temas no obedece a alguna terrible carrera de acumular canciones o romperle el record al autor de "Adelante Selección", lo hace porque la vida y el tiempo para componer buena música siempre le ha quedado corto a Roberto por eso lucha para ser menos ingeniero y más músico, y termina siendo padre de bellos temas y exquisitos solos.

Por la puerta de su amistad he conocido grandes músicos como el batero René, o el monstruo de Fabián Lobo, Jose Luis Suazo y la querida y admirada Gabriela Gálvez, quien nos abrió las puertas de su legendario estudio en las gradas de La Fuente para grabar varios discos y recuerdos. Los amigos que le he presentado, han sido los más viles traidores, recuerdo que una tarde llevé a Gerardo Martínez a la casa del percusionista Oscar García para que conociera a Oscar y a Chico y no volví a ver al muy pez hasta 10 discos después.

La música nacional le debe mucho a Roberto Chico, en la niebla de Requiem, el Pez o Pez Luna la guitarra y la composición de Chico es invicta y prístina, nunca sabré a ciencia cierta hasta donde llega la influencia de este músico en el escenario nacional, pero lo que sí sé es que tuve el privilegio de escucharle.

Hoy me vino a dejar su nuevo disco y como una conspiradora  araña lo capture para el tiempo y el espacio, sentate allí, le dije, monté un par de luces, desenvainé la cámara y le hice algunas fotos.

Se despidió a su oficio de ingeniero y cuando lo vi desaparecer en la luz del final del pasillo, pensé:
Seguro va tarareando alguna canción que sacó de la chistera de la mente para que se quede en la musculatura del corazón.

bicycle...


Corea en Centro Cultural Español


La música sufrió mucho después del golpe del 28 de junio, de por sí las estructuras de producción eran famélicas, después del infausto acontecimiento, la actividad musical de artistas como Corea, llegó casi a la nulidad. La música hondureña, en especial la experimental, la que dice algo, la que propone, lleva la más magra de la existencias, por lo menos hay espacios e instituciones que abren pequeñas ventanas para que  estos trabajos puedan salir a respirar.

Quizás un día, la música nacional pueda desentenderse de la maldita cadena de favores que la ata y de la pueril  filosofía que la enajena, por lo pronto será un sábado lleno de jazz  para disfrutar de la magia del Maestro Corea.

sábado, 7 de junio de 2014

La laguna de Alvarado, la belleza invicta




Uno de los espejos de agua más hermosos de Honduras,  más de 844 hectáreas, me muestra su belleza invicta al filo del medio día en Puerto Cortés, aunque hay esfuerzos por parte de grupos civiles de puerto por recuperar esta zona, los contaminantes y las aguas negras del puerto destruyen este maravilloso escenario natural por el que muchos países harían largas guerras por obtener y potenciar.