miércoles, 15 de abril de 2015

Los decibeles del ruido.


Es intrigante la amplificación de la nimiedad, pero es más inquietante el momento en el que sucede, ese momento en el que llegan tropas norteamericanas, cuando no se sabe a ciencia cierta la cantidad de estas en el territorio y cuales son las intenciones de las mismas en la geopolítica continental

El gobierno ha corrido a desmentir las elucubraciones, argumentando que el objetivo fundamental  es la lucha contra el narcotráfico, pero si algo sabemos del discurso oficial, es que es tan cierto como el aroma a jabón chiquito de un Ministro, en una reunión de planificación a la 1:30 de la tarde. Sólo hace falta regresar al pasado y escucharlos negar la presencia de los Contras en el territorio nacional desde las tribunas cívicas y los púlpitos del patio.

Hay una imperiosa necesidad de sacar al conejo de la caja china, la palillona, la vedette tetuda del sur, la chiki en pilamar, la baleada radioactiva de Indura, el buitre selfie para que todo se diluya y nadie piense o no tenga espacio para pensar.

Los pendientes de la "Tiranía Esclarecida", siguen siendo los pendientes, la inseguridad no retrocede ni un milímetro, la tasa de seguridad se distribuye en desigualdades colosales dando la impresión que se preparan para una guerra, pero no con ningún paìs vecino; el sistema educativo es un espejo roto de fracasos, la economía se contrae, la empresa privada ha iniciado una andanada de multitudinarios despidos masivos preparándose para la Nueva Ley del Seguridad Social, que al final representará otro clavo para el ataud de la pequeña y mediana empresa que no puede con el acoso de toneladas de impuestos que sin piedad y sin equidad son cobrados para sustentar el hambre interminable de un grupo gobernante que pretende perpetuarse en poder.

A veces, los decibeles del ruido son insoportables.









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