domingo, 4 de octubre de 2015

¿... y Jackie? me preguntó el Poeta Gonzales.




No sé le respondí mientras trataba de memorizar aquel sabor increible de un vino de mora que hacen en la zona, no sé, volví a responder mientras el poeta me decía -esa china es talentosa-, -sin lugar a dudas le respondí-. Esa tarde, en La Paz,  me comentó que la había llamado para un libro de mujeres artistas nacionales que estaba elaborando y que le parecía sumamente extraño no saber de ella.

-Estamos iguales Poeta, yo tampoco sé nada de ella, a veces me escribe pero luego se pierde en la oscuridad de lo cotidiano, es una lástima, le dije, porque Jackie es una mujer que nació para brillar en la música pero que sigue atada a la concepción de que una vida de triunfos se da detrás de un escritorio acumulando baleadas en la cintura mientras se reza la oración de San Laburo y se cuentan cada días las gotas o monedas que subió el pasivo laboral-. Con el proyecto que iniciamos ella comenzó a brillar y ese brillo se traducía en contratos y músicos trabajando, lo cual es la única prueba de que un trabajo musical se está haciendo bien, pero como dicen, "No hay ciudad de oro a la que no le caiga un pirata, ni mujer hermosa que no la persiga un penco" que un día apareció con un don juanejo productor, que le convenció que el la iba a producir mejor en nombre de el amor que todo lo puede y que al final nada hace.

Luego vino aquél amargo día del 28 de junio, y tuvimos que poner a secar los sueños dentro de la casa, porque llovió y llovió, y todavía hoy, no para de llover. -No sé-, le respondí, mientras me la imaginaba en escenarios, bajo luces y cielos lejanos, y acá, cuando posteo esta foto que trabajamos con Junior Velásquez y en la que aparece el Maestro Corea, uno de los primeros jazzistas, cuando todavía ese título era algo extraño y lejano.