lunes, 17 de agosto de 2015

Oda en un Lamento





Hoy que me sacudo con espanto esta vida 
y me encierro en una curva de papel,
y como bandera entre el follaje de la risa,
en mi mano yo sostengo todo un tren.

Que he de morir un día sin fin, saltando
en medio de un acto, para sentir lo verde
de mi y el arma que nace en la boca.

No es para morir que nuestra boca se quedó
pegada al vidrio en aquel viejo retrato, y que
 me inundó el amarillo de tu ausencia en un
idioma que no entiende de veranos

Dentro de mi, puedo torcer, el cuerno de un unicornio,
fuera de mi el aire de abril, brinca con un calendario.

Creo que cubriendo con poesía, disimule esta abadía,
que me encierra como aun pez, y que al mirar
cristalería pase por aquí una estrella con su velo de rubí.