martes, 12 de noviembre de 2013



Las puertas abiertas de la noche

Para mi familia los fantasmas y las premoniciones no son extrañas, mi Madre siempre mantiene la puerta del baño abierta porque no le gusta que la visiten gente que deambula sin encontrar la salida. Son famosas las visitas de mi abuela, cuando se sienta al borde de la cama y te despertás con la sensación de que alguien te ha tocado el cabello.

Cuando muy pequeño, cuando vivíamos en Comayaguela jamás olvidaré cuando el Sagrado Corazón de Jesús movió los ojos hacia mi. Siempre me han acusado de que esa historia es una mentira y mi madre la escucha en silencio, bien sabe que ellos son tan reales y entrometidos como los vivos, en especial si han dejado cosas pendientes que sólo sabe Dios y el Diablo.